OAXACA
El barro negro de Oaxaca nace del encuentro entre el río y las manos zapotecas de San Lorenzo Cacaotepec, Etla, donde la arcilla se extrae, se amasa y se transforma con paciencia ancestral.
Su modelado y bruñido siguen técnicas transmitidas por generaciones, inspiradas en las de San Bartolo Coyotepec, cuna reconocida de este arte. Con piedras se pule la superficie hasta lograr ese brillo profundo que parece contener la noche misma.
Cada pieza conserva la fuerza del origen: tierra, agua y fuego convertidos en forma. En Choza, colaboramos con artesanas locales para explorar nuevas proporciones y usos, integrando esta tradición milenaria al diseño contemporáneo.
El resultado es una cerámica que respira historia, pero vive en el presente —una materia que habla del tiempo y de la belleza que nace del oficio.